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12 dic 2013

Carl Gustav Jung


Tras la ruptura con Freud siguió sus estudios, viajes a antiguas culturas y práctica privada de la psiquiatría y la psicoterapia. Sus estudios se continuaron con la exploración de su propio inconsciente, a través de distintos sueños "premonitorios" y "simbólicos”, que le hicieron temer inicialmente desembocar en una psicosis, para reconfigurar sus experiencias como expresiones del inconsciente colectivo. Sus posteriores estudios se centraron en el descubrimiento del simbolismo y los arquetipos del inconsciente colectivo en áreas tan diversas como la psicoterapia, la psiquiatría, los sueños, la alquimia (a la que dedico una gran dedicación y aprecio), la historia de las religiones , la mitología, los platillos volantes y la parapsicología. La concepción de Jung de la libido y el inconsciente se postula alrededor de una especie de energía indiferenciada que es la base de las funciones psíquicas . La mente no se regula por los principios de placer-dolor sino por la "individuación" o síntesis de polaridades de fuerzas conscientes-inconscientes, la conservación de la energía y la entropía.

La psicología de Jung, llamada "psicología analítica", gira en torno al estudio de las polaridades y su integración y al inconsciente colectivo como fuente potencial del crecimiento humano . Entre las principales obras de Jung se encuentran: "Recuerdos, sueños y pensamientos", "Tipos psicológicos”, "Psicología y religión", "Psicología y alquimia", "La interpretación de la naturaleza de la psique" , "La práctica de la psicoterapia", "El hombre y sus símbolos" . La obra completa de Jung ha sido recogida recientemente en 12 volúmenes (Editorial Trotta). Para el estudio de los sueños en Jung, la obra capital es "Mysterium Coniunctionis".

3.1. Teoría de la mente y los sueños

A) LA ESTRUCTURA DE LA MENTE

En el modelo de Jung la psique consta de tres partes: la conciencia, el inconsciente personal y el inconsciente colectivo.

La conciencia tiene un papel secundario respecto a los dos inconscientes. Su función fundamental es servir al sujeto para adaptarse al ambiente. El "ego" es la parte central de la conciencia y tiene la función de otorgar el sentido de continuidad e identidad personal a través de la vida, el sentido de "si-mismo". Esta parte de la mente, que es la conciencia, es la única parte que el individuo conoce directamente. El Yo (ego) por lo tanto no es idéntico a la totalidad de la Psique. Esta actividad yoica organiza la actividad consciente que consta de pensamientos, recuerdos, percepciones y sentimientos conscientes.

Además el yo juega el papel de guardián del umbral de la conciencia, de modo de que todo lo que no entre en su actividad permanece inconsciente. El papel selectivo del yo permite que el individuo mantenga su sentido de identidad y continuidad personal, pues a través de la selección y eliminación de ciertos materiales psíquicos el sujeto se siente organizado y portador de una identidad, identidad que se vería amenazada por la irrupción de la psicosis y la desorganización personal si la función del yo desapareciera por completo. Sin embargo las funciones del yo cuando son en exceso preponderantes, desequilibran la homeostasis con los elementos inconscientes de la psique, y producen determinados trastornos psicológicos como las neurosis.

El inconsciente personal abarca aquellos aspectos de la mente que han sido reprimidos y los recuerdos aparentemente olvidados. También contiene las funciones de la "percepción subliminal" y la actividad de los sueños y fantasías relacionadas con recuerdos, deseos y experiencias personales reprimidas u olvidadas. Jung, en este aspecto del inconsciente personal subscribe parcialmente la concepción de Freud.

El inconsciente personal no se caracteriza Jung por tener solo una carga sexual y/o agresiva. Este punto lo aclara en una concepción de la Libido distinta a la freudiana. La libido o energía psíquica inconsciente que guía las motivaciones humanas tiene para Freud una finalidad sexual, mientras que para Jung tiene un componente indiferenciado al estilo de la energía vital (elan vital) de Henri Bergson . La libido para Jung es una energía vital indiferenciada, el soplo de la misma "alma", concebida psicológicamente. También, el inconsciente personal, puede contener experiencias personales olvidadas o reprimidas por otras motivaciones, y sobretodo en su actividad destacan los "Complejos". El inconsciente personal, a diferencia de los procesos conscientes que pueden ser conocidos directamente al percatarnos de ellos, solo puede ser inferido a través de ciertas actividades humanas como los síntomas, los complejos y los símbolos. Jung propuso que su "test de asociación de palabras" puede detectar los complejos vinculados al inconsciente personal (Freud lo tubo en cuenta, en la época en que ambos colaboraron, pero lo relegó a segundo plano frente a su método de "asociación libre"). En el método de la asociación de palabras se le pide al sujeto que conteste a una palabra, de una lista de unas cien palabras, con la primera que se le venga a la mente. El examinador toma nota de la respuesta junto al tiempo que se tarda en responder. Si el sujeto no percibe inconscientemente que la palabra estímulo no se relaciona con ningún complejo (ver apartado de los complejos) este responderá rápidamente con alguna otra palabra.

Jung consideró que determinadas respuestas indican la presencia de un complejo emocional : (1) una reacción retardada , (2) respuestas múltiples (el sujeto emplea varias palabras como indicador de no control de su respuesta, que intenta ocultar ), (3) respuestas personales (p.e ante la palabra estímulo se responde : bailar--->la amo , azar---->no creo en el) , (4) la perseveración (dar las mismas respuestas ante palabras estímulos muy variadas ) , (5) responder con una asociación superficial (p.e casarse---->casado) , (6) repetir la misma palabra del estímulo , (7) la absoluta imposibilidad de responder (el indicador más fuerte de la presencia de un complejo ) , (8) indicadores de pobre reproducción (cuando en una segunda pasada del test hay más de un 20% de respuestas diferentes puede estar presente un complejo) y (9) la presencia de respuestas emocionales al test como el tartamudeo, el carraspeo, sonrojarse, sorpresa, cambios frecuentes de postura y otras reacciones . La concepción del inconsciente personal se basa en la teoría de los complejos, y difiere de la freudiana, en cuanto al papel autónomo que tienen estos en la concepción de Jung. En el apartado de los complejos nos extenderemos en este punto.

La tercera región de la psique, el inconsciente colectivo, es la más importante en la vida del sujeto. Es el substrato más profundo de la mente, presente en todos los individuos desde su nacimiento. Conforma la dimensión objetiva de la psique (frente a la subjetiva del inconsciente personal) , al contener la experiencia humana de las generaciones de la humanidad . El inconsciente colectivo está dotado de propósito e intencionalidad, cuya fuerza energética reposa en elementos primordiales o arcaicos, llamados "arquetipos" . Esta región de la mente jamás puede enfermar, ya que contiene las experiencias y los mensajes primordiales de la humanidad. Por otro lado el inconsciente colectivo no deriva de las experiencias ambientales y personales del sujeto.

B) LA LIBIDO

En 1912 Jung publicó sus ideas relativas en la libido en sus libros "Transformación y símbolos de la libido" y "La psicología del inconsciente", obras que marcaban sus diferencias y ruptura con Freud. La libido suponía la totalidad de la energía psíquica indiferenciada, de manera similar al "elan vital" de Henri Bergson. La energía general de la vida, que subyace a los procesos físicos y mentales del hombre, constituyen su libido. La conducta humana no está determinada por la libido sexual de Freud, ni por la compensación del sentimiento de inferioridad de Adler. Solo existe la "energía vital indiferenciada" que como fuerza motriz de la conducta puede adoptar la forma de persecución del placer sexual, lucha por la superioridad, la creación artística u otros fines.

La finalidad de la energía vital es fundamentalmente proporcionar la conservación y la continuidad de la especie humana. Una vez satisfechas las necesidades de supervivencia de origen biológico, la energía vital puede ser canalizada hacia otros fines como las producciones culturales o creativas del sujeto.

El "principio de los opuestos" o dialéctica interna de la psique, rige la actividad de la libido, es la ley inherente a la actividad humana. La mente es un sistema que se auto-regula en base a la lucha entre tendencias opuestas. Existe una función reguladora de los opuestos llamada "Enantiodromía" (entropía) que para Jung es la ley fundamental y a la base de todo el funcionamiento psicológico. Este principio de la entropía fue descubierto por el filósofo griego Heráclito, al que Jung estudió profundamente, y llega hasta Hegel en su dialéctica. La energía psíquica es el resultado de una lucha entre actividades opuestas, consciente versus inconsciente, el calor frente al frío, etc. Cuanto mayor es el conflicto y la oposición entre los opuestos, mayor es la energía liberada. La energía mental además sigue el principio de conservación o "equivalencia" que establece que la falta o ausencia de energía en una región psíquica se hará presente en otra área o actividad mental. Otra ley relacionada es la "entropía" que establece que si una parte de la mente o la personalidad se haya cargada de una gran cantidad de libido y otra con poca cantidad, esta irá de la primera a la segunda.

Cuando en la mente existe un equilibrio entre la energía de sus regiones, estando las fuerzas opuestas equilibradas, hay un movimiento de "progresión" suave de la actividad psíquica desde los niveles inconscientes a los más conscientes, experimentando el sujeto un sentimiento de bienestar y felicidad llamado "sentimiento vital”. El desequilibrio produciría un proceso contrario de "regresión" y malestar subjetivo. En este caso la actividad inconsciente invade las capas de la conciencia en explosiones afectivas difíciles de manejar y asimilar. El movimiento regresivo supone un fallo de la regulación consciente ya sea por un exceso de represión o no atención suficiente para captar y simbolizar los procesos inconscientes en marcha, se produce una intensificación de los contenidos inconscientes personales y/o colectivos. Esto puede llevar a la neurosis, si opera un exceso de la represión o de la psicosis si se interrumpe la regulación consciente e irrumpen los simbolismos arcaicos del inconsciente colectivo. El movimiento regresivo puede tener sin embargo aspectos positivos si el sujeto intenta reajustar su armonía de la entropía reintegrando los aspectos inconscientes que han surgido en esta experiencia, como parece que vivió el mismo Jung al observar sus propios sueños y profecías espontáneas sobre la primera guerra mundial.

El gran problema de la psicología para Jung, es la reintegración de los contrarios, siguiendo la ley de la termodinámica de la entropía, cual proceso "alquímico". En su libro "Psicología y alquimia" (1944) se ocupa, entre otros temas de cómo integrar el mal (Satán), asimilándolo en la "experiencia numinosa" . El conflicto interior de la psique y de las experiencias humanas como actividades de esta, entre el consciente versus el inconsciente, el bien frente al mal de las religiosas, y otros conflictos humanos, solo puede ser superado integrando los opuestos.

Integrando la psique inconsciente con la consciente, especialmente atendiendo a los mensajes del inconsciente colectivo, se logra esa experiencia (numinosa) de asimilación entre los opuestos. Los opuestos representan el drama humano, drama que tiene su raíz y su solución en los mensajes de la libido del inconsciente colectivo.

El principio de los opuestos posibilita la comprensión de toda forma de vida como una lucha de fuerza antagónicas (Rubino, 1995). Las grandes cosmovisiones de la humanidad se basan en este principio: la lucha del bien contra el mal, el Ying y el Yang, lo masculino frente a lo femenino, lo consciente versus lo inconsciente, la alquimia y su filosofía hermética, etc. La libido expresa este principio de los opuestos, y es regulada por el mismo. La energía vital de la libido contiene un potencial de mensajes para el propio sujeto que le aportan soluciones para los problemas vitales, problemas que ya vivieron otras generaciones y que se encuentran en los arquetipos del inconsciente colectivo.

C) LOS COMPLEJOS DEL INCONSCIENTE PERSONAL

Un complejo es la imagen de cierta situación psíquica que tiene una fuerte carga emocional y que además es incompatible con la actitud normal de la conciencia.

La vía regia al inconsciente personal, dice Jung, no es el sueño como suponía Freud, sino el complejo.
Los complejos interfieren las intenciones y voluntad consciente, producen alteraciones en la memoria y bloquea el flujo de las asociaciones (p.e test de asociación). Aparecen y desaparecen regidos por sus propias leyes. Influyen de manera inconsciente y se comportan como entidades independientes.

La etiología frecuente de los complejos se encuentra en los traumas o shocks emocionales. Producen el conflicto moral que aparece entre el yo y el inconsciente personal, en los deseos y motivaciones ajenas a la voluntad y la razón consciente. 
Tener complejos no se identifica necesariamente con la aparición de una neurosis, aunque tengan una presentación dolorosa. El sufrimiento forma parte de la naturaleza humana, el polo opuesto a la felicidad.

Experimentar un complejo es tener en cuenta la presencia de que estamos ante la presencia de una parte de nuestra psique que no es asimilada y elaborada adecuadamente. Un complejo solo se vuelve patológico cuando lo negamos y pensamos que no lo tenemos. Los complejos se superan asimilándolos al vivirlos completamente, atrayéndolos hacia nosotros, percatándonos en sentido pleno de los mismos.

Para Freud el complejo es una cierta cantidad de energía vinculada a un deseo inconsciente (p.e "Complejo de Edipo" y "Complejo de Electra"). Jung acepta lo expuesto por Freud, pero va aún más lejos en su propuesta de los complejos. Les otorga "vida autónoma" dentro del inconsciente personal. Conforman una especie de entidades independientes y constelaciones que se activan por regiones, de manera autónoma. Los complejos pueden irrumpir en los sueños en forma de disfraz de caracteres, experimentando eventos o roles independiente a su voluntad

Cuando un complejo está muy aislado del resto de los complejos del inconsciente personal, la salud mental se ve comprometida. Igualmente los complejos pueden reactivar los niveles más profundos del inconsciente personal, activando los arquetipos de este otro inconsciente, de modo que puede aparecer la psicosis.

Uno de los complejos más frecuentes es la "persona" (en latín significa máscara). Cada sujeto representa diferentes roles y papeles en la vida (padre, empleado, esposo, etc.), asumiendo esas máscaras. Otro importante complejo es "la sombra”. La sombra contiene los deseos y necesidades que no pueden ser aprobadas por el yo consciente. Viene a ser como una personalidad, dentro de la misma personalidad. La sombra representa los impulsos sexuales y agresivos olvidados o reprimidos. Posee su propia energía psíquica y puede llevar al sujeto a realizar actos peligrosos o irresponsable a los ojos de otros. Un rasgo básico de la sombra, es la "proyección”. Solemos atribuir a las otras
personas, las cualidades malignas y rechazadas en nosotros mismos, aspectos que conscientemente no reconocemos. La sombra es lo más opuesto al "ego"(yo). La sombra de los hombres, además suelen adoptar una forma femenina ("anima") frente a su ego consciente masculino, y en las mujeres la sombra adopta el rasgo masculino ("animus"). La mente de los hombres y mujeres tienen elementos inconscientes opuestos a los de su ego, partes masculinas y femeninas ocultas.

En las actividades donde desciende el nivel de conciencia, como pueden ser ejemplos, los estados hipnóticos, los sueños o el éxtasis artísticos, emergen los complejos del inconsciente personal con actividad propia y autónoma.

Todo complejo consta de: (1) un elemento nuclear significativo, consciente y autónomo, y de (2) asociaciones determinadas vinculadas entre sí por una tonalidad afectiva. Jung adaptó el test de asociación de palabras del psicólogo Wundt al estudio de los complejos, como ya expusimos al hablar de la estructura de la mente. 

D) EL INCONSCIENTE COLECTIVO Y LOS ARQUETIPOS

El inconsciente colectivo es la región de la estructura de la mente más profunda y de mayor importancia para Jung. Es la fuente de toda la energía psíquica, incluida la consciencia, y es la parte básica de la libido. Posibilita que el sujeto se ponga en contacto con las fuerzas cósmicas supra-individual (No en vano se ha considerado a Jung como el primer psicólogo transpersonal). Contiene toda la herencia espiritual de la evolución de la humanidad, las grandes "imágenes primordiales" de como las cosas han sido para la humanidad, y aparece nuevamente en la estructura cerebral de los sujetos. El inconsciente "objetivo" es el inconsciente colectivo, al contener la misma información heredada para todos los sujetos, frente al inconsciente personal que es de tipo "subjetivo" al contener las experiencias y deseos personales de la vida particular de cada uno.

Las imágenes primordiales son los "arquetipos”. Los arquetipos, los define Jung, como formas o imágenes de naturaleza colectiva, que dan casi universalmente como constituyentes de los mitos y, al propio tiempo, como productos individuales autóctonos de origen inconsciente. Los arquetipos son los patrones fundamentales de la formación de símbolos que se repiten en los contenidos de las mitologías de todos los pueblos de la historia de la humanidad. De los arquetipos dependen las últimas y más profundas motivaciones de la mente y la conducta humana individual y colectiva. Las pautas culturales en última instancia dependen de los arquetipos. Son los substratos universales y perennes de toda la vida psicológica individual y colectiva. El núcleo central de los significados contenidos en los arquetipos no son definibles por ser esencialmente inconsciente, por lo que solo se pueden circunscribir la forma de sus contornos a través de los mitos, leyendas, religiones y otras actividades humanas colectivas e históricas.

A menudo se ha criticado la idea de arquetipo en Jung como un intento de reintroducir el concepto de "ideas innatas" en psicología. En la concepción de Jung, los arquetipos no se refieren tanto a contenidos específicos de la mente, sino más bien a tendencias dominantes que estructuran intrínsecamente la mente inconsciente . De este modo se entiende, pongamos por caso, la existencia de diferentes religiones pero con arquetipos o "imágenes primordiales" similares. Lo que se hereda en los arquetipos son los patrones subyacentes a la formación de símbolos, no los mismos símbolos. Los símbolos, expresan conscientemente la parte de configuración de los arquetipos inconscientes subyacentes. Las imágenes y las ideas en las que se expresan los arquetipos, que son los patrones fundamentales en la formación de símbolos, se manifiestan en una gama simbólica que barca experiencias tan diversas como los sueños, el arte, las mitologías y religiones, las llamadas experiencias "paranormales" y gran infinidad de actividad humana .

Jung identifica varios arquetipos en la humanidad. Entre estos están el arquetipo de Dios . A partir de la adoración al dios-sol que da calor y luz, las religiones han simbolizado de manera distinta a Dios. Para Jung el hecho de que existan los arquetipos como universales inconscientes, no determina la no existencia real de lo simbolizado en los mismos. El arquetipo del héroe o de Dios, no niega o afirma la existencia misma de los héroes o de Dios. El problema para Jung, no era confirmar o negar los símbolos como algo con realidad externa a la mente, sino como la mente ya lleva pre-configurada la posibilidad de creación de símbolos a partir de los arquetipos del inconsciente colectivo. Jung estaba interesado por las expresiones universales de la mente, no por el misticismo ajeno a esta.

En la obra de Jung se hace referencia a múltiples arquetipos como es el héroe niño, representado por Moisés salvado de las aguas, Jesús ocultado por José y María, etc. el arquetipo del viejo mago que representa la sabiduría de la experiencia pasada, el arquetipo del nacimiento, de la madre, etc.

Carl Jung había llegado a su concepción del inconsciente colectivo y sus rasgos dominantes de los arquetipos a través de diversas fuentes (Rubino, 1995):
1º. Los restos arcaicos y las proto-fantasías de las personas
2º. El estudio de las representaciones colectivas y mitologías
3º. El estudio de los filósofos como Heráclito, Schopenhauer, Carus y Cassirer
4º. El estudio de las "ciencias ocultas" como la alquimia, la parapsicología o la ufología (ovnis).
5º. El estudio de la "transferencia arquetipal" de contenido mítico.



E) LOS SÍMBOLOS

La energía psíquica de la libido se utiliza primariamente para las funciones de supervivencia. Una vez satisfechas estas necesidades, el exceso de energía sobrante se utiliza en la formación de símbolos. El símbolo no es como se supone una especie de metáfora que sustituye a algo conocido. Los símbolos resultan de una condensación de varios elementos que aportan analogías o representaciones del inconsciente, formando complejos. En suma, el símbolo puede entenderse como una representación de un complejo. Es el complejo proyectado en forma de imagen.

Es importante destacar que el símbolo es una unidad sintética de significado entre dos polos opuestos: lo manifiesto y lo oculto. Tras su sentido objetivo y visible se oculta otro sentido invisible más profundo. Lo simbólico se puede expresar tanto en el arte gráfico o artístico como en las formas dinámicas de las fantasías, las visiones y los sueños. Otra función de los símbolos es unir a través de sus imágenes la vida consciente e inconsciente del individuo, a modo de integración. Por último el símbolo puede también representar la confluencia de los complejos del inconsciente personal y los arquetipos del inconsciente colectivo: Por ejemplo, se puede considerar el símbolo de la cruz como expresión del amor divino de Cristo, pero la interpretación de la cruz, es simbólica, situándola por encima de todas las explicaciones imaginables, como confluencia de los dos inconscientes, y en el fondo como expresión de un arquetipo.

F) EL SELF O SI-MISMO

El concepto del si-mismo deriva de otro concepto jungiano el de ánima. En las primeras obras de Jung, el ánima era la parte oculta o "sombra" del inconsciente femenino (cualidades femeninas) del hombre. En su últimas obras cuando el ánima se hace consciente, es equiparada al proceso alquimista (Jung era un gran estudioso de la alquimia), donde se unen los elementos conscientes e inconscientes. Siempre que el individuo promueve y saca a la luz, vivencialmente, su ánima, la personalidad experimenta grandes y profundos cambios. El sí-mismo es el resultado de la confluencia en la psique de la parte inconsciente del animal y la conciencia. La armonía de la parte inconsciente y consciente del sujeto se encuentra en el sí-mismo, verdadero núcleo de la entropía psicológica.

Esta integración de la personalidad está muy bien representada en la cultura oriental por el símbolo de la "Mandala" que reviste la forma de un cuadrado o círculo con un punto central. El mandala representa la conciliación de lo opuesto, del bien (lo divino) y del mal (lo demoniaco), de lo consciente y lo inconsciente del hombre. El punto central de la mandala representa para Jung la meta del sí-mismo la producción de un nuevo centro de la personalidad. Jung llegó a identificar las visiones de los ovnis en su obra "Sobre cosas que se ven en el cielo" con la necesidad del mandala que llevamos dentro. Los mandalas vienen de la edad media, aunque se encuentran en los arquetipos de todas las épocas. Los mandalas del cristianismo presentan a Cristo en el centro con los cuatro evangelistas, o sus símbolos, en los puntos cardinales. La astrología, en la que Jung también se interesó, representa mandalas similares.

Los distintos complejos de la personalidad pujan por imponerse, como centros autónomos que son. Si uno de ellos se impone desequilibra la psique, produciendo trastorno mental y conflictos internos. El equilibrio solo se logra a través de la "individuación" atendiendo a los distintos aspectos de la personalidad.

El self (sí-mismo), hay que resaltar este punto, es lo opuesto al yo. El yo es un complejo, en el que el "ego" es su parte más consciente. En cambio el self es un arquetipo equilibrador de las partes conscientes e inconscientes del sujeto. Aquí anotamos la influencia del concepto del self en la psicología más actual como la constructivista y las nuevas tendencias del psicoanálisis y la psicología humanista- experiencial. La salud mental del sujeto equivale al proceso adecuado del self, que atiende tanto a los elementos de la conciencia como a integrar adecuadamente los aspectos relevantes del mundo inconsciente. Si las experiencias del inconsciente no son adecuadamente atendidas y simbolizadas se produce malestar emocional. En este punto Jung se adelantó a los psicólogos humanistas como Rogers y la terapia gestalt .

G) LA INDIVIDUACIÓN

Se denomina "individuación" al proceso por el que se facilita el desarrollo de las diferentes partes de la personalidad. La meta de la individuación es por un lado liberar al si-mismo de las falsas defensas de la Persona (complejo de las mascaras o roles) y del otro del ánima inconsciente y sus imágenes. 
En el proceso de individuación se logra una integración intermedia entre el nivel consciente y el inconsciente, favoreciendo el desarrollo de la personalidad. Jung rechaza las fases del desarrollo psicosexual de Freud, al funcionar la libido en su modelo de modo diferente. Los primeros años del niño, hasta los cinco, sirven para adquirir las habilidades básicas de autoprotección, como el andar, caminar, hablar, todas ellas encaminadas a sobrevivir . Alrededor de los cinco años la libido se desplaza hacia los intereses sexuales. Hacia los veinte años el individuo elige a su cónyuge, forma una familia y se establece en una ocupación. Hasta entonces el individuo se ha volcado en el mundo externo, en su modo de "extroversión". A la edad de los últimos treinta y primeros cuarenta años, tiene lugar los grandes cambios. El individuo se vuelve en "introversión" hacia los valores espirituales, religiosos o morales. Si el individuo atiende a estos valores internos, gobernados por sus arquetipos inconscientes, quizás tenga que abandonar en cierto modo los estándares externos del éxito y las ganancias materiales, pero aumentará su creatividad interior y su madurez psíquica.

El concepto de individuación implica el equilibrio y armonización de la psique, la búsqueda de la realización del propio ser como proceso arquetipal (Rubino, 1995). La posibilidad de integrar la totalidad de lo profundo, del inconsciente colectivo, se aparta de la concepción freudiana del inconsciente reprimido y de la psicopatología , hacia la opción de la creatividad y el desarrollo personal, la autorrealización. Para los jungianos, la única posibilidad que tiene el hombre de salir de la angustia y vacío del mundo moderno, es abrirse a los mensajes de crecimiento personal que proporciona el inconsciente universal y objetivo, los mensajes del inconsciente colectivo. La tragedia moderna supone no ya una represión del deseo sexual como proponía Freud, sino una "represión ontológica" (Rubino, 1995), que aparta al hombre y su conciencia de la riqueza de su propio mundo interior creativo, de sus propias capacidades y potencial de su inconsciente. El único camino es apartarse de la ilusión (Maya) del mundo moderno y experimentar las fuerzas "numinosas" (espirituales), las verdades universales y eternas, que residen en su inconsciente colectivo. La psicoterapia, la autoexploración y el análisis de los arquetipos en las mitologías y acciones humanas, se convierten así en fuerzas de crecimiento personal y colectivo.

H) ANIMA Y ANIMUS

En su concepción inicial, el ánima eran los aspectos femeninos inconscientes de todo hombre , mientras que el animus eran los aspectos masculinos inconscientes de toda mujer . Posteriormente el anima la entiende Jung como el inconsciente encarnado en cada individuo, el arquetipo inherente a la vida misma.

El anima no es el alma en el sentido religioso, como algo puramente inmaterial, pues tiene una función mental. El anima y el animus, cumplen cinco leyes (Daco, 1985):
1º. Todo sujeto tiene cualidades masculinas y femeninas inconscientes. La individuación aporta un equilibrio al hombre y mujer que integra adecuadamente los aspectos de su personalidad oculta (la sombra). Un hombre equilibrado es a la vez activo y flexible, racional e intuitivo, posee ternura y dureza, es agresivo y acogedor, etc. Igualmente obraría para una mujer equilibrada.
2º. Las cualidades masculinas y femeninas cuando se encuentran proporcionadas llevan al equilibrio y la salud mental.
3º. El anima y el animus son aspectos de la "sombra" del inconsciente.
4º. Todo lo que no está integrado en la mente, incluido el anima y el animus, corre el riesgo de ser proyectado para bien o para mal. El enamoramiento es un ejemplo de cómo proyectamos nuestra anima o animus en el ideal o imagen del hombre o mujer ideal de nuestros sueños. Otro ejemplo serian las proyecciones de la imagen del padre a través del arquetipo del padre supremo (Dios) que puede ser proyectado en imágenes de castración, autoritarismo, culpabilidad, etc., hacia el propio padre o como se vive una religión concreta.
5º. Si la represión (ontológica) se transforma en consciente cesa la proyección y sus aspectos pasan a ser integrados.

I) LAS CUATRO FUNCIONES PSÍQUICAS

La libido o energía vital puede adoptar cuatro funciones mentales en la actividad del individuo : pensamiento, sentimiento, sensación e intuición .

El pensamiento está relacionado con el razonamiento y la reflexión lógica de los hechos, con el juicio racional y cartesiano. El sentimiento se relaciona con la percepción afectiva del mundo interno y externo. La sensación se vincula a la percepción más física del mundo. La intuición es un modo de relación con el mundo que conlleva la conciencia inmediata y global de las cosas.

El pensamiento y la sensación son rasgos más propios del hombre, y el sentimiento y la intuición más propios de la mujer. Una de las cuatro funciones se puede hacer dominante en la vida del sujeto al llegar la libido a la conciencia y vincularse a una forma de relación de objeto determinada. Ello conformaría una personalidad dominada por esa tendencia, pero en peligro de no integrar las otras tres restantes, en peligro de abortar la individuación, de desequilibrio mental. En la "sombra" estarían las otras funciones, que desde los complejos o los arquetipos producirían sus manifestaciones inconscientes; manifestaciones que si no son integradas o percatadas en sus mensajes, darían lugar a la perturbación mental.

J) LOS TIPOS PSICOLÓGICOS

La teoría de los tipos psicológicos se encuentra muy vinculada a la idea de individuación antes expuesta. En ella presenta Jung su teoría de la personalidad. La integración de los aspectos cognitivos, afectivos y conductuales de la mente dan lugar a formas de relaciones objetales.

Jung fue uno de los primeros teóricos de las relaciones objetales y el único de los psicólogos dinámicos clásicos que presentó una teoría de la personalidad perfilada. La personalidad en la concepción jungiana gira en torno a tres polaridades: (1) extroversión/introversión, (2) sensación /intuición y (3) pensamiento/sentimiento.

Entre las formas de relación de objeto (relaciones con otras personas e intereses) está la polaridad "extroversión/introversión" . Los sujetos extrovertidos están orientados hacia el exterior, hacia las personas, objetos, intereses y situaciones externas. Su reflexión personal está vinculada a la comprobación y el razonamiento en base a la actividad externa. Los sujetos introvertidos están orientados hacia el interno, especialmente sus pensamientos, reflexiones e imágenes mentales. Los sujetos extremadamente extrovertidos suelen ser caprichosos y volátiles en sus relaciones, los llamados histriónicos en la psicopatología actual. Los sujetos extremadamente introvertidos pueden estar apartados del mundo externo y envueltos en sus ensoñaciones, siendo lo que hoy en día se denominan sujetos esquizoides . La extroversión y la introversión son conceptos de los que se sirve la psiquiatría y la psicología actual para estudiar la personalidad.

Otro eje de relación de objeto es el "eje perceptivo de la sensación y la intuición" . La percepción de la sensación conlleva a apreciar los detalles específicos de las situaciones en el presente. La intuición por su parte es un modo de aprehensión de la realidad psíquica que integra totalidades en vez de partes. Es notable el anticipo de Jung, a lo que posteriormente en psicología se ha dado en llamar estilos cognitivos o estilos de pensamiento.

Un tercer eje de relación de objeto está vinculado a como se elabora o procesa la información en la mente una vez percibida. En esta área Jung habla de la polaridad "pensamiento/sentimiento”. Los sujetos con predominio del pensamiento elaboran sus percepciones en base a juicios basados en la lógica y el razonamiento, mientras que aquellos en que predominan los sentimientos elaboran sus percepciones en base a sus estados afectivos.

Los principales tipos psicológicos resultantes de los tres ejes polares anteriores son:
(1) Tipo extrovertido de pensamiento: Acepta el mundo que le llega por sus sentidos, las impresiones sensoriales, que clasifica.
(2) Tipo extrovertido de sentimiento: Se deja llevar por el sentimiento que produce el objeto de su percepción; suele entablar relaciones afectivas con otros.
(3) Tipo extrovertido de sensación: Es materialista y realista, dejando llevar por las propiedades físicas del objeto.
(4) Tipo extrovertido de intuición: Se deja llevar por su percepción global del objeto más que por sus características definidas. Intenta controlar y manipular al objeto.
(5) Tipo introvertido de pensamiento: Se deja llevar por pautas o ideas prefijadas de pensamiento. Puede tener un éxito más limitado en las relaciones sociales.
(6) Tipo introvertido de sentimiento: Se deja llevar por los sentimientos que despiertan sus ensoñaciones e ideas subjetivas. Es la persona soñadora que vive en paz con el mundo externo.
(7) Tipo introvertido de sensación: Se deja llevar por las sensaciones internas. El artista creativo se vincula más a este tipo.
(8) Tipo introvertido de intuición: Se deja llevar sobre todo por su imaginación. Puede ser muy egocéntrico y se puede vincular al profeta religioso, el visionario, el loco fanático o el artista.

La mayoría de los individuos son "ambiversos" ya que integran los aspectos de introversión y extroversión, permitiendo así su mejor desarrollo personal.

La sociedad actual y los medios de comunicación potencian las modalidades extrovertidas de personalidad y consideran más raros y excéntricos a las personas más introvertidas. Sin embargo ambos aspectos han de ser integrados para la individuación del sujeto.

K) LA SINCRONICIDAD

La sincronicidad es la relación simultánea entre una idea inconsciente y un hecho físico, de modo que uno no es causa del otro. Este fenómeno mental permite interpretar los llamados fenómenos ocultos y la parapsicología, los fenómenos de la telepatía, la clarividencia, los ovnis, etc.

Jung elaboró su teoría de la sincronicidad a partir de sus propias experiencias de clarividencia como el anticipar la primera guerra mundial y otros hechos. Es famosa su experiencia estando junto a Freud, cuando en el transcurso de una conversación con este le anticipó por dos veces que varios libros de la estantería que se encontraban bien sostenidos, caerían como por arte de magia, produciéndose finalmente este hecho. Jung esperó hasta 1952 para revelar sus ideas de la sincronicidad.

La teoría de la sincronicidad se basa en el relativismo de los conceptos de espacio y tiempo en la mente inconsciente, especialmente en el inconsciente colectivo. En el inconsciente colectivo las nociones de espacio y tiempo desaparecen y los hechos pueden aparecer simultáneamente fuera de toda lógica racional. Pero Jung postuló además que la actividad de la mente inconsciente podía proyectarse en el mundo externo de los hechos, en aparentes coincidencias, y los hechos del mundo externo, del universo coincidir con los arquetipos del inconsciente colectivo. El era consciente de que esta afirmación se apartaba, y se sigue apartando de las concepciones dominantes de la ciencia actual, siendo tildadas de irracionales, místicas o disparatadas Para los parapsicólogos esta teoría es interesante para fundamentar los hechos que estudian. Para los científicos puede ser absurda o fuente de reflexión, según el caso.

La interpretación analítica de Jung

Juan José Ruiz Sánchez

LOS SUEÑOS
Carl G. Jung


Jung concede una importancia fundamental a la interpretación de los sueños, como especie de mitología camuflada en el hombre. Los sueños representan para Jung un lenguaje lleno de mensajes coherentes y lleno de posibilidades creativas, y más aún cuando están libres de las leyes causales y del tiempo. Hay que decir que fue a partir de los propios sueños y visiones de Jung como llegó a la concepción del inconsciente colectivo. El había tratado vanamente de interpretar sus sueños en términos freudianos.
En los sueños encuentran los psicólogos jungianos no solo la actividad de los complejos específicos del inconsciente personal, sino también una función prospectiva de anticipación de posibles vías creativas de solución a los problemas. Esto es así porque en ellos se representan los símbolos derivados de los arquetipos como problemas a los que se enfrentaron muchas generaciones anteriores de hombre y mujeres en la historia de la humanidad. Por lo tanto la función de los sueños es presentar de manera inconsciente tanto los problemas como las posibles soluciones a los que se enfrenta el sujeto.
En los sueños, como en la actividad artística, operan en su formación una serie de mecanismos inconscientes comunes (Rubino, 1995). Por una parte está la "condensación" donde se fusionan varias realidades formando un conjunto de significado. Otro mecanismo es el "desplazamiento" donde núcleos de imágenes primarias y mas importantes quedan relegadas por elementos secundarios que reciben la atención en lugar de los primeros, en forma de expresiones disfrazadas. Gracias a estos disfraces pueden hacerse conscientes elementos de la libido que de otra manera serian reprimidos o rechazados por la conciencia. La "Sombra" es la parte de la pulsión libidinal que no es asumida vivencialmente por la conciencia, por entrar en contraste y no armonía con la dirección consciente elegida en la vida, con los intereses conscientes. El "alter ego", el otro yo o la personalidad oculta está en la sombra. La sombra aparece en el contenido latente (expresión de Freud) del sueño, en su parte ocultada y también en las obras de arte (p.e Fausto de Goethe, El retrato de Dorian Gray de Óscar Wilde, El misterioso caso del Dr. Jekill y Mr. Hyde de Stevenson). Gracias al desplazamiento la vivencia de la sombra puede ser proyectada en el sueño y la obra de arte.
Los sueños pueden interpretarse en función de los mecanismos que lo conforman (especialmente la condensación y el desplazamiento), e identificando los complejos y arquetipos que conllevan.
El método jungiano de interpretación de los sueños se basa en tres estrategias técnicas: la amplificación, la síntesis y la imaginación activa.


Una de las metas del análisis onírico era la de comprender la manera en que el yo, centro del consciente, está ligado a los contenidos del inconsciente, Jung no siempre ha explicado claramente lo que él entendía por «fantasía» y por imaginación. 

La imaginación es el proceso mental que crea una imagen sin un punto de partida sensorial. Es un fenómeno que todo el mundo conoce. Jung utiliza a veces la palabra «fantasía» en ese sentido. El distingue, sin embargo, con cuidado entre fantasía e «imaginación activa».

«Una fantasía es más o menos una creación personal; ella permanece normalmente al margen de las preocupaciones y de las expectativas conscientes. Al contrario, en la imaginación activa las imágenes tienen vida propia y los eventos simbólicos presentan un desarrollo lógico autónomo, en la medida - entendamos bien – que el consciente no se mezcle en ello».

Pero el pensamiento consciente viene a menudo a entorpecer el curso de la imaginación creativa, como lo testimonia amargamente Coleridge, que fue interrumpido mientras transcribía febrilmente un sueño apasionante. No resta, por desgracia, más que un fragmento: Kubla Khan . Todos nosotros hemos estado «en la luna» cuando nos dejamos ir al vaivén de nuestros pensamientos, venidos no se sabe de dónde, y descartados como absurdos cuando retomamos «nuestra consciencia». Algo está actuando en nosotros en esos momentos y bien puede ser el inconsciente, pues esto no se parece en nada al pensamiento consciente, como cada uno lo sabe bien. Jung pensaba que si pudiéramos entrenarnos en recrear este estado de ánimo, debería ser posible entrar en contacto con el inconsciente mientras nos mantenemos conscientes. Con entrenamiento se puede, en efecto, concentrar la atención sobre una imagen mental que bien pronto se modifica, se mueve, es sustituida., aun al flujo del consciente. Que quede claro que esas son ilusiones, invención pura, no es en verdad el inconsciente. Pero la semejanza es grande entre este fenómeno imaginario y el sueño, que no es nuestra invención. Nosotros no nos damos cuenta hasta qué punto dependemos del inconsciente en nuestra vida consciente, aunque no sea más que para hilvanar una conversación trivial. A menudo nos sorprendemos de nuestras propias palabras o de las ideas admirables (o reprochables) que nos cruzan la mente «a partir de nada» (es la manera que tenemos para describir el inconsciente).

Las ensoñaciones parecen un tema bastante débil para investigaciones serias. Pero no debemos olvidar que las idea que nos «pasan por la cabeza» nos ayudan muy a menudo a resolver problemas en nuestra vida cotidiana . No podemos contar con su aparición: ellas son imprevisibles. Pero cuando aparecen, estamos en contacto con nuestro inconsciente aunque no sea más que por un instante. «¿Por qué - se pregunta Jung - este contacto tiene que ser tan fugitivo? ¿Se prolongaría tal vez un tiempo más largo si fuéramos receptivos, relajados, en lugar de críticos o curiosos?». El tenía razón. Así nació la técnica de la imaginación activa. Ella no reemplaza el método de amplificación de los sueños, ella lo complementa.

He aquí lo que Jung dijo de la imaginación activa: «Es verdad que hay fantasías inútiles, fútiles, mórbidas y poco satisfactorias, cuya esterilidad aparece de inmediato para cualquiera que tenga un poco de sentido común; pero una mala representación no quiere decir que no las haya buenas. Todas las obras humanas han salido de la imaginación creadora... Pero volviendo a mi técnica, me cuestiono respecto en qué medida se la debo a Freud. Es cierto que la he adquirido gracias al método de las asociaciones libres de Freud, y considero que se origina directamente de ellas».

Jung no pensaba que esta técnica pudiera ser utilizable por todos. No se servía de ella más que en un estado avanzado del análisis y únicamente con sujetos equilibrados. La técnica tenía la ventaja suplementaria de poder ser utilizada por el sujeto solo, ya sea que se dispusiera a meditar sobre un sueño o a pensar en cualquier otro tema.

Cuando tenemos éxito en fijar nuestra atención sobre el curso de nuestros pensamientos , nuestro inconsciente puede generar sorprendentes imágenes e ideas notables. A veces las imágenes que emergen durante la imaginación activa reemplazan los sueños, pero esto no es frecuente. La imaginación activa puede prestar servicios al análisis onírico, sobre todo cuando aparece un nuevo tema cuya elucidación exige un acrecentado esfuerzo. No existen reglas prescritas para la utilización de la imaginación activa en tales o cuales casos; el analista se dejará guiar por el equilibrio del paciente, la intensidad de su participación y su buen sentido. Sin embargo, las imágenes son a veces tan fugaces que puede resultar útil dar a la imaginación activa la posibilidad de expresarse por intermedio del dibujo, de la pintura espontánea o del modelaje . Estos instrumentos para captar el inconsciente no son apreciados en su justo valor. Sin un objetivo preciso, la imaginación conduce el juego y guía la mano, sin ninguna intervención de la intención consciente.

Sólo los no iniciados quieren comprender el significado de estas imágenes. Ellos parecen creerlas desprovistas de valor si el intelecto no puede comprenderlas. Por el contrario, aquel que se dispone a esta actividad de imaginación creativa artística no tiene necesidad de creer en su pintura; no se le ocurrirá pensar en los temas que ella pueda representar. El se apoya sobre el sentimiento. Para él, no tiene importancia que su pintura tenga un sentido, una finalidad precisa; él siente placer al pintarla, no por su valor artístico sino por el sentimiento de liberación y de plenitud que le procura su creación. Pintar un cuadro, modelar la arcilla, es hacer un viaje, es descubrir el universo profundo de la psiquis. Durante el trayecto, los estados de ánimo anteriormente perturbadores son captados, su significado es vivenciado, percibido en la duración de un relámpago de comprensión intuitiva. Las consecuencias de esta actividad creadora no son disminuidas por el hecho que el artista no sepa lo que su cuadro, su escultura, quieren decir en términos intelectuales; él no piensa lógicamente. El significado es del dominio de la ciencia; pero la vida no siempre está bajo la férula de la razón pura.

El arte espontáneo:

La pintura y el modelado son auxiliares preciosos en psicoterapia. Pintar, viendo a una imagen tomar forma, constituye una actividad creadora que conduce al artista de descubrimiento en descubrimiento. Aquellos que jamás han hecho pintura espontánea no pueden comprenderlo. La idea no es nueva. Este método fue largamente empleado antes de Jung. Es suficiente saber cómo mezclar los colores. Las aptitudes naturales toman pronto la directiva. Ninguna regla, ningún aprendizaje es necesario. El esfuerzo de concentración que exige libera una energía que parece movida por el inconsciente. La intención consciente no juega más que un papel secundario. Jung constataba que el arte espontáneo ayudaba realmente a sus pacientes a expresar la atmósfera de un sueño o de una sesión de imaginación activa. A través de la pintura - o del modelado - la impresión que se tiene del inconsciente pasa a ser una realidad. Esta experiencia sorprendente impacta a aquellos para los cuales el inconsciente no era sino una palabra abstracta del vocabulario psicológico. Este resultado da al arte espontáneo su valor práctico. No podemos aprehender al inconsciente como si fuera un objeto. Pero podemos experimentarlo por intermedio de la imaginación activa en la pintura, el modelado, el dibujo, el tallado en madera. Todos estos medios pueden ser utilizados para este fin.

Jung mismo ha recurrido a la pintura para comprender sus sueños. «Es suficiente – dice - contemplar los dibujos y las pinturas de los pacientes que practican la imaginación activa en el curso de su análisis, para darse cuenta que los colores son valores afectivos. En general, para comenzar se sirven de un lápiz o de una pluma para hacer un esbozo del sueño, de la idea o de la fantasía. Pero, a partir de un cierto momento, los pacientes empiezan a utilizar el color. El interés puramente intelectual cede paso a la participación afectiva. Se observa a veces este mismo fenómeno en los sueños, que son entonces en colores, o bien en aquellos en que el acento es colocado sobre un color particularmente vivo». Basta un poco de entrenamiento para dejar que la imagen se desarrolle «por sí misma». Los niños tienen éxito desde el principio en pintar en forma imaginativa sin que se les ayude; los adultos son más sofisticados y, al comienzo, les cuesta ser naturales.

Jung dice todavía: «Dar una forma a lo que es informe es eficaz sobre todo cuando la actitud consciente no ofrece ningún medio de expresión a un inconsciente que se desborda».

1 dic 2013

La sombra





«La figura de la sombra personifica todo lo que el sujeto no reconoce y lo que, sin embargo, una y otra vez le fuerza, directa o indirectamente, así por ejemplo, rasgos de carácter de valor inferior y demás tendencias irreconciliables».

C. G. Jung, Bewusstsein, Unbewusstes und Individuation, Zentralblatt für Psychotherapie, 1939, pág. 265 y s.

«La sombra es...aquella personalidad oculta, reprimida, casi siempre de valor inferior y culpable que extiende sus últimas ramificaciones hasta el reino de los presentimientos animales y abarca, así, todo el aspecto histórico del inconsciente...Si hasta el presente se era de la opinión de que la sombra humana es la fuente de todo mal, ahora se puede descubrir en una investigación más precisa que en el hombre inconsciente justamente la sombra no sólo consiste en tendencias moralmente desechables, sino que muestra también una serie de cualidades buenas, a saber, instintos normales, reacciones adecuadas, percepciones fieles a la realidad, impulsos creadores, etc.».

C. G. Jung, Aion, 1951, pág. 379 y s.


En la teoría psicológica de Carl Jung, la sombra es un concepto que señala a los aspectos inconscientes que actúan directa e indirectamente en la personalidad y que constituyen disposiciones psíquicas personales y colectivas que no son reconocidas o son rechazadas conscientemente. Como una personalidad antagónica y y autónoma se manifiesta en emociones y pensamientos que el mismo individuo considera censurables y destructivos en su experimentación social.

La sombra se comporta respecto a la consciencia como compensadora, su influencia, pues, puede ser tanto negativa como positivas La omisión y la supresión de la sombra, así como la identificación del Yo con ella, puede llevar a desdoblamientos peligrosos. Puesto que la sombra está próxima al mundo de los instintos es indispensable tenerla en cuenta constantemente. 

La figura de la sombra personifica todo lo que el sujeto no reconoce y lo que, sin embargo, una y otra vez le fuerza directa o indirectamente, así,por ejemplo, rasgos de carácter de valor inferior y demás tendencias irreconciliables.


Bajo el aspecto individual la sombra es para lo oscuro personal como la personificación de los contenidos de nuestra psique que a través de la vida no hemos admitido hemos arrojado o reprimido y que, en ciertas circunstancias pueden tener también un carácter positivo. Bajo el aspecto colectivo representan la parte oscura de lo colectivo-humano, la disposición estructural que yace en lo íntimo de todo ser humano para lo inferior y lo oscuro".


 Hay un lenguaje de la sombra: el de la inspiración. La sombra es el ser travieso, el ser que goza con el equívoco y que, en un momento, dado rompe la estructura establecida. Así, el poeta, al ser un distorsionador del lenguaje, destroza significados para alcanzar un superior sentido y ésto le permite dialogar con la sombra.

La represión que nuestra "función superior" (la función psicológica más imperante en nuestro Yo consciente de las cuatro posibles: intuir, pensar, sentir y percibir) y nuestra tipología psicológica (introvertido o extravertido) lleva a cabo con todo aquello que no se ajusta a ellas origina un incremento de energía psíquica en la sombra, con lo cual ésta se torna más negativa. La misión de ser humano es integrar este "hermano oscuro". 

La sombra personifica al inconsciente personal pero también es una componente arquetípico ya que todos los seres humanos portan consigo una sombra, un "aspecto sombrío" que actua mediante la proyección de contenidos del inconsciente personal. Estas proyecciones conforman un comportamiento arquetípico que configura a la sombra como un fenómeno colectivo. Además la sombra, como arquetipo, se encuentra vinculada al mal; por ello, el aspecto colectivo de la sombra ha sido personificado en las figuras de los demonios, brujas y brujos, Satán, Mefistófeles, cábiros, faunos, etc.


En su mayor parte, la sombra se compone de deseos reprimidos e impulsos  que hemos excluido de nuestra auto imagen. Estas motivaciones son percibidas como moralmente inferiores para el “ideal” de lo que creemos que somos, por lo que también depositamos en la sombra fantasías y resentimientos.



El ser humano proyecta, en un mal anónimo que existe en el mundo exterior, todas las manifestaciones que salen de su sombra, porque tiene miedo de encontrar en sí mismo la verdadera fuente de toda desgracia. Todo lo que el ser humano rechaza pasa a su sombra que es la suma de todo lo que él no quiere, pero debe ocuparse en forma muy especial de estos aspectos, pues al rechazar en su interior un principio determinado, cada vez que lo encuentre en el mundo exterior desencadenará en él una reacción de repudio. Sumado a esto, la sombra está expuesta a contagios colectivos, debido a que el individuo es seducido por el anonimato del grupo y se deja llevar por la masa desenfrenada, en esta masa anónima, la personalidad puede expresar lo reprimido o sus aspectos no reconocidos bajo el amparo y aprobación del grupo.


Pero la sombra es algo consustancial al individuo, ya que la propia naturaleza del mundo implica que exista luz y exista oscuridad. La fuerza de la sombra no sólo actúa negativamente sino también positivamente:

"La sombra no sólo consiste en tendencias moralmente desechable sino que muestra también una serie de cualidades buenas, a saber: instintos normales, reacciones adecuadas, percepciones fieles a la realidad, impulsos creadores, etc".

Por ello, la integración de la sombra es un auténtico conflicto moral pues la confrontación con la sombra supone tener "conciencia crítica despiadada del propio ser.

"Que la sombra se convierta en nuestro amigo o en nuestro enemigo depende en gran parte de nosotros mismos... La sombra no es siempre, y necesariamente, un contrincante. De hecho es exactamente igual a cualquier ser humano con el cual tenemos que entendernos, a veces cediendo, a veces resistiendo, a veces mostrando amor, según lo requiera la situación. La sombra se hace hostil sólo cuando es desdeñada o mal comprendida.


23 nov 2013

  á n i m a



«la imagen arquetípica de lo eterno femenino en el inconsciente de un hombre, que forma un vínculo entre la consciencia del yo y el inconsciente colectivo, abriendo potencialmente una vía hacia el sí-mismo».  Carl Gustav Jung


El ánima es complejo e imagen arquetípica de lo femenino en la psique masculina. Es el factor inconsciente que impulsa un mecanismo de proyección. Para  Carl Jung, el ánima es el arquetipo de la vida misma. Es la imagen a priori de la madre,la hija,la diosa celestial y la diosa infernal. Cada madre y cada amada esta obligada a convertirse en portadora y encarnación de esta imagen omnipresente y eterna que corresponde a la realidad mas profunda de un hombre. A el le pertenece esta peligrosa imagen de mujer;  ella es la muy necesaria compensación por los riesgos, esfuerzos, sacrificios que terminan en desilusión; ella es el consuelo de todas las amarguras de la vida. Y, al mismo tiempo, es la gran ilusionista, la seductora, que lo arroja a la vida con su maya – y no solo a los aspectos razonables y útiles de la vida, sino a sus terribles paradojas y ambivalencias donde el bien y el mal, el éxito y la ruina, la esperanza y la desesperación, se contrapesan entre si. Ya que ella constituye su mayor peligro, ella exige lo mejor del hombre, y si el lo posee, ella lo recibirá.


Esto no significa que sea fiel aún externamente, sino mas bien a la imago interiorizada que depositará en cada mujer que pueda, por algún motivo hacerse sentir como " soporte de proyección".



El ánima no es el alma en el sentido dogmático, no un anima rationalis, que es un concepto filosófico, sino un arquetipo natural que resume satisfactoriamente todas las afirmaciones del inconsciente, de la mente primitiva, de la historia del lenguaje y la religión... Es siempre el elemento a priori en los estados de ánimo, reacciones, impulsos y en cualquier otra cosa espontánea de la vida psíquica [de un hombre]".


El ánima se personifica en los sueños a través de imágenes de mujeres que van desde seductoras hasta guías espirituales. Se asocia con el principio de eros, de modo que el desarrollo del ánima de un hombre se refleja en cómo se relaciona con las mujeres. Dentro de la propia psique, el anima funciona como su alma, influyendo en sus ideas, actitudes y emociones.

Jung distinguió cuatro etapas evolutivas de esa imagen interior. Las llamó Eva, Helena, María y Sofía. Se trata de las imágenes principales del anima.

Eva es la mujer biológica. Cuando ésta aparece como anima de un hombre, hace referencia a sexo biológico, atracción física, maternidad, la típica imagen de una mujer atractiva. El hombre hace una identificación de la mujer con la madre, representándola como "lo que hay que fecundar"; la Tierra.

Helena está en una etapa superior. Representa la hetaria de los griegos o la geisha: una mujer culta con la cual se puede tener no sólo una aventura sexual sino que además se puede hablar con ella de poesía y filosofía. Se trata de una compañera espiritual –sin excluir el sexo romántico-. Alcanza un nivel estético y romántico, en el cual se dispone de algunos valores individuales.

María es una figura como la que presenta el cristianismo. La Virgen, forma suprema de espiritualidad, pero unilateralmente demasiado elevada. Le falta el lado oscuro, el lado terrenal y más sombrío. Le falta el lado biológico y pasional. Ella aparece ya demasiado sublime. Es la madre -como Eva- pero en un nivel espiritual.

Sofía es ya la sabiduría de Dios que ha bajado a la humanidad. Es la espiritualidad menos virtuosa y más carnal, más humana. La sabiduría que está cerca de la vida. Esta ánima está presente en el hombre que sabe amar a las mujeres y sabe relacionarse con ellas. Es la espiritualización de Helena y representa lo eterno-femenino.

21 nov 2013

Los símbolos




Las teorias modernas sobre el significado y la utilización de los símbolos proceden en gran parte del trabajo pionero de Carl Gustav Jung (1875-1961). Para el psicoterapeuta suizo los símbolos  pueden representar en el mundo psicológico y espiritual un profundo saber intuitivo que escapa a la expresón directa. Las antiguas civilizaciones reconocian el poder de los símbolos y los utilizaban profundamente en su arte, sus religiones, sus mitos y sus rituales.

El género humano a utilizado siempre símbolos para expresar su conciencia de las fuerzas dinámicas y creativas que sustentan la existencia, diversamente identificadas con los elementos, los dioses o el cosmos.


Para Carl Jung los símbolos se generan en el subconsciente como una expresión espontanea de una profunda facultad interna y que no puede expresarse enteramente con palabras.

Según Jung un individuo es psicológicamente "sano" cuando las mentes consciente e inconsciente están en equilibrio dinámico. Ademas Jung sostenía que la energía psíquica (la fuerza vital) fluía desde el inconsciente  hasta la conciencia para satisfacer las demandas de la mente consciente y de la conciencia hacia el inconsciente con el mismo propósito.




En términos de Jung, todos hemos nacido con predisposiciones instintivas hacia cualidades abstractas como la verdad, la justicia, el heroísmo la clemencia, la sabiduría, el valor y el amor.

Estos anteproyectos o arquetipos, poseen un aspecto dinámico: son una carga de energía psíquica que influye en nuestra comprensión de la vida y la forma en que reaccionamos ante ella y mediante la cual desarrollamos motivaciones,ideales y ciertas facetas de la personalidad.


El arquetipo es para Jung una imagen primordial, es  el elemento al que Freud llamaba "remanente arcaico" y cuya presencia en los sueños o en los relatos mitológicos remite a formas aborígenes  innatas y heredadas por la mente humana que son tambien una tendencia tan marcada como el impulso de las aves a construir nidos o de las hormigas a formar colonias organizadas. Sin embargo no debe confundirse con el instinto, el cual es una necesidad fisiológica percibida por los sentidos, a diferencia del arquetipo cuya inteligibilidad se circunscribe a la forma simbólica.





Según Jung avanzamos hacia la salud psicológica cuando reconocemos y reconciliamos nuestras energías arquetípicas en conflicto.

Cualquier interrupción a esa progresión o regresión constituye una incapacidad de reconciliar las fuerzas "opuestas" que conforman la psique humana y provoca conflicto interno.

Al igual que la división entre conciencia y el subconsciente  estas fuerzas consisten en otros "opuestos", tales como intuición y racionalidad, emoción y pensamiento, instinto y espiritualidad. 




Algunos símbolos constituyen un lenguaje universal. 

Los símbolos antiguos parecen plenos de energía potencial, como si estuvieran dirigidas hacia algún centro oculto dentro de nosotros. 



Entonces estamos dispuestos a reconocer que existen verdades eternas y sentimos instintivamente que el lenguaje de los símbolos nos dará acceso a ellas.

Los símbolos como energías arquetípicas están sujetos a las limitaciones creativas de la mente humana.

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